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Un coche

El proyecto

Un coche es un diálogo entre un creador de artes escénicas y un Renault 21. Es un encuentro entre dos viejos amigos en horas bajas. El R21 representa el paraíso perdido de la infancia del creador pero, al mismo tiempo, es un icono del crecimiento económico de finales de los ochenta y principios de los noventa y un claro ejemplo de que el vehículo de combustión de uso particular ha configurado el imaginario social y económico desde mediados del siglo XX.

Ficha

Con: Pau Masaló Llorà, Xavier Masaló y Mª Àngels Llorà
Dirección: Pau Masaló Llorà
Dramaturgia: Ferran Dordal Lalueza y Pau Masaló Llorà
Diseño de espacio e iluminación: Marc Salicrú
Diseño de sonido: Adrià Girona
Diseño de vestuario: Laila Rosato
Producción: Helena Font
Ayudante de escenografía: Judith Vila Pàmies
Voz R21: Jordi Oriol
Una coproducción de Contenidos Superfluos y el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa
Con el soporte de El Canal, centre de creació d’arts escèniques.
Agradecimientos: Luis López Carrasco, Mariano Soto, ATRESBANDES, Albert Pérez, Martín Torres, Melcior Casals, Magí Coma, Aleix Melé, Irena Visa, Clàudia Robert, Ivan Cascon, Sammy Metcalfe y La Brutal.
Proyecto ganador de la convocatoria Hermann Bonnín del Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa, beca Barcelona Crea 2023 y beca de investigación del OSIC.

Col·laboradors 'Un cotxe'

Descargar el dossier.

Prensa

Con Ferran Dordal, Masaló ha creado una dramaturgia compleja con un mecanismo sencillo. Un hilo rojo impecable entre la reflexión y la emoción. […] Como ya ocurría en Ciutat dormitori, siempre hay un factor poético en sus proyectos tan basados en el documento. Un elemento que subleva los hechos para adentrarse en la metafísica.
Juan Carlos Olivares – La Vanguardia

Masaló propone una mirada tierna, pero no nostálgica, hacia aquellos años de euforia, con la compañía de sus padres, que están perfectos haciendo el papel de ellos mismos en el escenario.
Magí Camps – La Vanguardia

No es únicamente un ejercicio de nostalgia, sino una lección de vida que, con cuarenta y dos años, Pau explica con una clarividencia meridiana: no hemos sabido mantener los mismos niveles de felicidad que había durante este «paraíso infantil» que fueron gran parte de los años ochenta y noventa.
Martí Figueras – Núvol

Una jugosa reflexión escénica en torno a un Renault 21, vehículo familiar que nos transporta al lejano paraíso de la infancia. Un cotxe es una insumisión sencilla y tierna contra el mantra del thatcherismo: «¿no hay alternativa?».
Manuel Pérez i Muñoz – Entreacte

Una de las cualidades de esta estupenda propuesta radica en su capacidad intergeneracional para tender puentes entre un presente que suele verse a menudo sometido a una mirada desencantada y un pasado que suele contemplarse como el relato imaginario de aquello que pareció posible por un breve momento y ha acabado convirtiéndose en una imposibilidad más o menos resignada. […] Masaló lo consigue con talento, sensibilidad, agudeza y sentido del humor, contando en todo momento con la complicidad escénica de unos padres que, sin comerse ninguna magdalena proustiana, saben también cómo ir en busca del tiempo perdido… y traerlo de vuelta.
Ramon Oliver – Recomana.cat

La felicidad de Masaló es mirar hacia atrás y comprobar cómo sus padres siguen ahí. Ahora bien, eso hace mirar con angustia y amargura el futuro, en el que él no encuentra nada que lo reconforte. Aquel sueño americano de hacerse a uno mismo es un eslogan; aquella idea de la educación como ascensor social habría que llevarla a la ITV, porque hace décadas que los fracasos se amontonan como el número de muertos en las carreteras.
Jordi Bordes – Recomana.cat

Un cotxe es un espectáculo generacional —la de los nacidos en la década de los años ochenta del siglo XX— que diría que encanta a quienes son sus coetáneos y que pone ante el espejo a quienes entonces fueron jóvenes en formación y que ahora se mueven sobre la maroma de los setenta años, como los propios padres de Pau Masaló que, en un ejercicio tan enternecedor como arriesgado, sitúa en el escenario como dos intérpretes secundarios que, con el montaje de la Conver13 —bajo la voz de ultratumba de Felipe González, sí, sí, el mismo mito psoeísta que ahora considera más legítimo cepillar a la ultraderecha de Vox que conformarse con la izquierda de EH Bildu— transportan a los espectadores a una de aquellas acampadas y a una cena bajo las estrellas con la oportunidad de un sueño de futuro incluida que, para no romper el embrujo, no desvelaré.
Andreu Sotorra – Recomana.cat